La protección por patentes y marcas a escala internacional posibilita la concesión de licencias

Nombre:Surface Processing Limited
País / Territorio:Reino Unido
Derecho(s) de PI:Marcas, Patentes, Secretos Comerciales
Fecha de publicación:24 de julio de 2009
Última actualización:16 de septiembre de 2015

Antecedentes

Antes de que Adrian McMurray crease Surface Processing Limited™ en 1994, la tarea de eliminar pintura, óxido, grasa y sarro de las superficies solía ser ardua y peligrosa: la limpieza tanto con como manual de superficies con rasqueta o soplete siempre causaban daños irreversibles en la superficie y su estructura. Además, estas soluciones solo permitían limpiar las áreas a las que se llega con la rasqueta, el soplete o la tobera.

Mediante un novedoso proceso químico en múltiples fases, Surface Processing Limited™ (SPL™) ofrece servicios de limpieza rentables y muy eficaces: elimina la pintura, el óxido y los efectos de la corrosión para el acondicionamiento y la restauración de automóviles, y quita la pintura, la grasa, el óxido y el sarro de componentes industriales. Este proceso singular sirve para una amplia gama de sectores, ya que proporciona formas de recuperar muchos componentes que es preciso reciclar o renovar, como prensas, ensamblajes, piezas de fundición , etc.; consigue decapar de forma rápida y fácil productos acabados, que de otro modo se destinarían a chatarra, hasta convertirlos de nuevo en metal limpio sin rastros de corrosión.


El Director Ejecutivo de SPL, Sr. Adrian McMurray, explica el procedimiento que se sigue para eliminar la pintura de un coche.

Secretos comerciales

La tecnología de limpieza química del Sr. McMurray se desarrolló en su práctica totalidad en la empresa y sirve para eliminar pintura, óxido, grasa, selladores, silicona, sarro, etc. de toda una serie de sustratos como el acero, el aluminio, el latón y el cinc. El proceso se compone de varias fases en las que el sustrato se baña en diversas soluciones químicas que eliminan los recubrimientos orgánicos gruesos, los compuestos orgánicos y finalmente la corrosión. Estos procesos aprovechan determinadas sustancias químicas del flujo de desechos para usarlos como agentes decapantes y, por lo tanto, tiene un efecto positivo en el medio ambiente.

Surface Processing Limited protegió su tecnología como secreto comercial y siguió creciendo e invirtiendo, para lo cual perfeccionó su procedimiento para tratar otros materiales, como el plástico. El secreto comercial resultó ser un método efectivo para proteger la propiedad intelectual (P.I.) de la empresa hasta que el mercado británico se estancó y el Sr. McMurray se dio cuenta de que había un amplio mercado mundial esperándole

Fiel a su modelo de negocios, SPL no tenía intención de crear nuevas empresas o empresas conjuntas con socios de otros países, sino de negociar y suscribir acuerdos de licencia con quienes desearan utilizar su tecnología. Llegado este punto, resultó imperativo proteger el procedimiento por medio de una patente, tal y como esperaban y pedían los posibles licenciatarios. “Hasta que comenzamos a tomar parte en negociaciones para la concesión de licencias, no me di cuenta de lo importante que era la protección mediante patente para la empresa: de pronto, todas los interesados nos tomaban en serio”, dice el Sr. McMurray, Director Ejecutivo de SPL.

Financiación


Para proteger su marca, SPL solicitó una marca comunitaria (Núm. 006731426; CTM-ONLINE).

SPL se benefició del programa de becas Fillip patrocinado por Advantage West Midlands, la Agencia de Desarrollo Regional de West Midlands. Este programa ofrece a pequeñas y medianas empresas (pymes) de West Midlands hasta 42.500 libras esterlinas de financiación para proteger y explotar el valor de su P.I., por medio de patentes, diseños y marcas. La empresa utilizó la beca Fillip para proteger la marca de SPL en tanto que marca comunitaria, y patentar el procedimiento en el Reino Unido, tras lo cual presentó una solicitud internacional de patente PCT.

A su vez, estos registros han abierto otras posibilidades para la empresa de atraer más inversiones sirviéndose de la P.I. como garantía. El Sr. McMurray está buscando maneras de recaudar capital para construir una planta piloto último modelo en el Reino Unido, y despertar así el interés de empresas extranjeras con las que concluir acuerdos de licencia. Afirma que “[l]os inversores no estaban interesados a no ser que tuviéramos activos de P.I., por lo que la tecnología patentada constituye un incentivo para la comunidad de capitales de riesgo. La patente protege nuestras actividades principales a escala internacional, y la marca comunitaria hace lo propio con nuestra posición comercial: la empresa es bien conocida en la UE y gracias a la protección de la P.I. será más fácil planificar la expansión a Asia y Norteamérica”.

Patentes

El Sr. McMurray no conocía en absoluto lo complicado que resulta el ámbito de la protección de la P.I. y deseaba obtener los servicios “económicos y transparentes de un abogado que no solamente fuera experto en el sector de la química orgánica sino que comprendiera rápidamente los imperativos comerciales de la estrategia de la empresa”. “El primer abogado al que acudimos era químico farmacéutico, y no llegó a satisfacer nuestras expectativas. Tuvimos dificultades para hacerle comprender nuestros objetivos comerciales y entender el proceso de patentamiento”, comenta el Sr. McMurray. “Sin embargo, no tardamos en encontrar un abogado, químico orgánico de formación, que comprendió nuestra situación y redactó una solicitud de patente de excelente calidad y sumamente detallada, en la que se explicaban las sutilezas de nuestro procedimiento para todos los ámbitos de aplicación previstos (además de algunos imprevistos)”.

Concesión de licencias

Ese abogado siguió actuando con la misma competencia a la hora de negociar licencias para el uso de la tecnología con empresas de otros países. Los acuerdos de licencia se negociaron teniendo conocimiento de la tecnología e incluían el uso de marcas y patentes. “Quedé impresionado por el asesoramiento y los servicios prestados, además de por el hecho de que la estrategia de P.I. se adecuaba enteramente a nuestras necesidades empresariales. Nos aconsejaron no solicitar la patente en los territorios de la UE en que no era necesaria, gracias a lo cual ahorramos tiempo y dinero que pudimos dedicar a mejorar los procedimientos”, dice el Sr. McMurray.

La primera licencia otorgada a una empresa extranjera estaba dividida en dos etapas y se basaba en la patente principal; en ella se definía el ámbito territorial de la licencia, que comprendía un radio de 250 km para el licenciatario en la República Checa, ampliando la cobertura a Eslovenia y a la región sur de Polonia. Se halla en curso la negociación de otra licencia con una empresa polaca. Asimismo, empresas de Malasia, Australia y los Estados Unidos han dado muestras de interés.

Resultados empresariales

Hoy en día, Surface Processing Limited es el mayor subcontratista de servicios de limpieza química de este tipo en el Reino Unido. Además de tratar miles de componentes y plantillas, puede procesar más de 250 carrocerías de automóvil al año tanto para el mercado de los deportes de motor como el de la restauración clásica, y esta cantidad es susceptible de aumentar considerablemente. Entre sus clientes, se encuentran Aston Martin, BAE Systems, BMW, Caterpillar, Dunlop y Johnson Controls. Tras su fructuosa expansión inicial por la Unión Europa, SPL tiene ahora la intención de seguir creciendo hacia el exterior.

La importancia de salvaguardar la P.I. desde el principio

SPL sigue haciendo uso de la P.I. en todos los sentidos, desde la supervisión de las mejoras del nuevo procedimiento para ampliar la patente principal hasta el registro de marcas en la UE y el análisis exhaustivo de los acuerdos de licencia, y seguirá recurriendo a sus agentes de patentes para pedirles asistencia. Este caso ilustra la importancia que tiene considerar desde el principio las cuestiones de P.I.: la empresa SPL tuvo la visión de futuro necesaria, sabiendo que la divulgación previa al público elimina la posibilidad de solicitar protección por patente, para proteger los conocimientos como secreto comercial, de modo que ahora pueden utilizarlos para apuntalar su estrategia de expansión mundial.