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Se denuncian ciertos fallos en la distribución de los beneficios dimanantes de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales

Ginebra, 10 de febrero de 2004
Comunicado de prensa PR/2004/373

La OMPI y el PNUMA ponen en marcha estudios monográficos voluntarios sobre "Acceso y distribución de beneficios" en África y Asia en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica

En un estudio conjunto encargado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y presentado en una reunión internacional sobre la fauna y la flora silvestre del mundo, se pone de relieve la necesidad de hallar los mejores medios para recompensar a los países, las comunidades y los pueblos indígenas por los conocimientos y los recursos genéticos que poseen y conservan, así como de garantizar que se distribuyen equitativamente los beneficios derivados del acceso a esos recursos y su utilización.

En el estudio se citan dos ejemplos de medicamentos "milagrosos", obtenidos en un caso a partir de una planta de la India que aparentemente tiene propiedades que combaten el cansancio y en el otro, de un gen de un tipo de arroz silvestre de África Occidental, que se utiliza en la multimillonaria industria de la biotecnología. Ambos ejemplos demuestran los posibles beneficios y dificultades consustanciales a los actuales acuerdos en materia de distribución de beneficios.

En el estudio se destacan las deficiencias que presentan varios acuerdos voluntarios vigentes y se proponen maneras de mejorarlos con el fin de garantizar que los auténticos custodios de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales en que se basan los prometedores descubrimientos agrícolas participen de los beneficios dimanantes de los mismos.

La OMPI y el PNUMA encargaron la realización de este estudio independiente al Profesor Anil K. Gupta, un experto de renombre internacional en materia de distribución de beneficios derivados de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales. El Profesor Gupta es titular de la cátedra Kasturbhai Lalbhai de capacidad empresarial en el Instituto Indio de Gestión de Vastrapur, en Ahmedabad. El Profesor Gupta es el fundador de la red Honey Bee de innovadores comunitarios locales, donde se han catalogado más de 10.000 prácticas tradicionales en las que se utilizan recursos genéticos y biológicos, así como otros conocimientos técnicos (véase Honey Bee Database of Grassroots Innovations en la dirección http://www.sristi.org/honeybee.html).

Muchos de los medicamentos más vendidos, como la penicilina, la ciclosporina y el Taxol (medicamento contra el cáncer) tienen su origen en la naturaleza; asimismo, los conocimientos médicos tradicionales pueden indicar el camino que debe seguir la ciencia para lograr nuevos medicamentos. Se está investigando para crear nuevos medicamentos, productos industriales y genes de cultivos mejorados a partir de plantas y animales, en particular en los países desarrollados que gozan de riqueza genética.

El sistema denominado "acceso y distribución de beneficios" tiene por objetivo fomentar grandes adelantos científicos y tecnológicos a partir de plantas y animales, a la vez que reconoce las contribuciones y los derechos de quienes cultivan y preservan esos recursos, o de quienes saben cómo hacer uso de ellos. Una de las cuestiones claves que se abordarán en la Conferencia de las Partes en el Convenio de Diversidad Biológica que se celebrará en Kuala Lumpur (Malasia) del 9 al 20 de febrero, será la elaboración de un sistema internacional equitativo de acceso y distribución de beneficios.

En Alemania, se calcula que las ventas anuales al por menor de medicamentos herbarios que se pueden comprar sin receta rondan los 3.500 millones de dólares. Conforme a algunos cálculos realizados por la industria en la década de los 90, la cifra total de ventas anuales en Alemania, España, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido asciende a 7.000 millones de dólares.

El establecimiento de unas reglas eficaces y justas que permitan que las empresas y comunidades locales participen de las ganancias y de otros beneficios no monetarios que se derivan del uso de los recursos biológicos no sólo contribuirá a combatir la pobreza en los países en desarrollo, sino que también creará un desarrollo sostenible más amplio. Asimismo, debería incitar a las comunidades locales a conservar su diversidad biológica y disminuir el riesgo que plantea la explotación abusiva.

La propiedad intelectual representa una cuestión controvertida pero esencial como parte del conjunto de instrumentos jurídicos necesarios para crear una distribución eficaz de los beneficios (las patentes y los derechos de propiedad intelectual similares pueden favorecer la elaboración de nuevos productos y métodos que generen beneficios a partir de los recursos genéticos), y que sin embargo han sido criticados ya que, a falta de acuerdos adecuados de distribución, favorecen la apropiación ilícita de beneficios. El hecho de que los conocimientos indígenas y otros conocimientos tradicionales se utilicen con fines de investigación y para crear nuevos productos también ha alimentado la polémica sobre si los propios conocimientos tradicionales deberían protegerse mediante derechos de propiedad intelectual adecuados que respeten los intereses colectivos y los valores culturales de las comunidades tradicionales. En el estudio se señala que existe la posibilidad de utilizar los derechos de propiedad intelectual de manera más eficaz y así, generar y distribuir más equitativamente los beneficios, tanto monetarios como de otro tipo.

Klaus Toepfer, Director Ejecutivo del PNUMA, dijo: "[l]a naturaleza ha sido y será cada vez más un auténtico tesoro que esconde compuestos y productos nuevos y originales. No obstante, a la velocidad a la que están desapareciendo las especies, es probable que muchas curas prometedoras y muchos productos médicos e industriales estén desapareciendo asimismo a un ritmo alarmante".

El Sr. Toepfer añadió que "[e]rradicar la pobreza es uno de los objetivos consagrados en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio y de la familia de Naciones Unidas en su conjunto. El triunfo será doble si se garantiza una recompensa justa a los titulares de los recursos genéticos y los conocimientos valiosos. Los ingresos no sólo contribuirán a combatir la pobreza, sino que además serán un incentivo económico para que las comunidades locales conserven su fauna y flora silvestre y sus hábitats, que poseen gran importancia".

Kamil Idris, Director General de la OMPI, declaró que "[e]l uso juicioso y efectivo del sistema de propiedad intelectual desempeña una función esencial para lograr un acceso y una distribución de beneficios equitativos. El sistema de patentes, por ejemplo, reconoce las innovaciones basadas en los recursos genéticos y fomenta la inversión en la elaboración de nuevos productos y métodos valiosos. Por lo tanto, dicho sistema favorece la obtención de beneficios derivados del acceso a los recursos genéticos. Asegurarse de que esos beneficios se distribuyen equitativamente entre los custodios de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales plantea un desafío fundamental".

Asimismo, añadió que "[e]stos estudios ponen de relieve la necesidad de conocer bien las cuestiones relativas a la propiedad intelectual desde el momento en que se accede a los recursos genéticos. Llegar a un acuerdo sobre la manera de utilizar la propiedad intelectual derivada de ese acceso y sobre la manera de distribuir los beneficios constituye una parte importante del consentimiento fundamentado previo, así como una forma práctica de asegurar que el acceso y la distribución de beneficios serán provechosos, equitativos y mutuamente aceptables, y de asegurar asimismo una auténtica colaboración entre el custodio y el usuario de los recursos genéticos".

Recientemente, varios países han aprobado las Directrices de Bonn sobre el acceso a los recursos genéticos y la distribución de beneficios. Estas normas de carácter voluntario definen las funciones y responsabilidades de las empresas y los científicos que se dedican a la "bioprospección", así como de los diferentes países y comunidades titulares de los conocimientos y los recursos genéticos de interés.

La cuestión clave que se plantea en Kuala Lumpur es saber si los acuerdos voluntarios entre empresas, países y comunidades constituyen la solución del futuro, o si convendría fortalecerlos mediante un tratado internacional y jurídicamente vinculante.

Estudios monográficos realizados conjuntamente por la OMPI y el PNUMA

Malí

El estudio monográfico sobre el gen del arroz silvestre de Malí que resultó ser resistente a la plaga bacterial del arroz – una de las enfermedades más perniciosas del arroz -, confirma la necesidad de perfeccionar los acuerdos voluntarios sobre distribución de beneficios para garantizar que los custodios de los conocimientos tradicionales son debidamente recompensados.

Antecedentes

El código genético del arroz silvestre fue secuenciado, clonado y patentado en 1995. Entre el acceso original al recurso genético de Malí y la solicitud de patente, se produjo una concatenación de innovación y valor añadido que literalmente se extendió por el mundo entero: en un principio se tuvo acceso a una muestra de arroz en Malí que se transfirió a un programa de investigación de la India sobre el arroz, donde se determinó su resistencia a la plaga bacterial del arroz. La muestra resistente a la plaga fue enviada al Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz de Filipinas, donde se determinó que la resistencia estaba codificada por un solo locus denominado Xa21.

Los expertos de Filipinas reprodujeron la resistencia en variedades cultivadas de arroz por medio de métodos convencionales de fijomejoramiento. Más tarde, se consiguió una variedad del mismo tipo en la Universidad de California, en Davis, donde se elaboraron mapas, se secuenció y se clonó el gen Xa21. Tras presentarse y concederse una solicitud de patente sobre el gen clonado, en la Universidad de California, en Davis, se creó un Fondo de Reconocimiento de Recursos Genéticos (GRRF) con la finalidad de compartir los beneficios derivados de la utilización comercial del gen patentado con los grupos interesados de Malí y otros países en desarrollo.

La planta a partir de la cual se halló el gen resistente a la plaga se denomina Oryza longistaminata. Aunque muchos agricultores de Malí la consideran maleza, es uno de los alimentos básicos de los pueblos desplazados de la comunidad de Bela, y sus tallos se aplican a muchos usos diferentes, entre los cuales se encuentran las danzas rituales acompañadas al ritmo de tambores.

Acuerdos sobre distribución de beneficios

Se ha debatido ampliamente en torno a los acuerdos sobre distribución de beneficios que se crearon en este caso, y en el presente estudio se destaca la necesidad de que esos acuerdos no sólo permitan generar ingresos financieros, sino que además tengan en cuenta tanto las necesidades y capacidades de las comunidades, como las prioridades en materia de desarrollo.

El GFFR se concibió principalmente con el fin de financiar becas de agricultura en la Universidad de Malí y en otros países en desarrollo donde crece el arroz silvestre, para fomentar la capacidad de investigación de los países interesados. No obstante, hasta la fecha, la fundación no ha recibido fondos. En el estudio se cuestiona la idoneidad de los acuerdos sobre distribución de beneficios, es decir, se sugiere que las becas de doctorado propuestas (que es el principal beneficio de los acuerdos), revisten poco o ningún interés para la comunidad de Bela, ya que es posible que nadie esté "suficientemente cualificado para aprovechar las becas de doctorado de la Universidad de California, en Davis". En el informe se señala que incluso si hubiera candidatos entre el pueblo de Bela que reunieran los requisitos necesarios para disfrutar de dichas becas, en los acuerdos voluntarios vigentes no existe ningún requisito que disponga que los becarios deban volver a Malí o a su comunidad local una vez finalizada la beca y adquiridos los conocimientos. Conforme a esos acuerdos, esas becas podrían incluso contribuir a potenciar la "fuga de cerebros" de los africanos de talento a los países desarrollados.

Habida cuenta de la actual labor llevada a cabo por la Universidad en colaboración con científicos chinos para transferir el gen a las variedades chinas de arroz, en el estudio se plantea asimismo la cuestión de saber por qué no se han puesto a disposición del Instituto de Investigación Económica de Malí el gen resistente a la plaga y los conocimientos técnicos asociados al mismo. Por otra parte, se deja constancia de la preocupación existente ante el hecho de que los habitantes de Bela no estén oficialmente reconocidos como principales conservadores y titulares de los conocimientos concretos de esta variedad de arroz resistente a la plaga.

En el estudio se insta a las universidades e instituciones de los países desarrollados a intensificar sus esfuerzos para crear acuerdos voluntarios más adecuados con los países en desarrollo, con objeto de que los beneficios dimanantes de los recursos genéticos se distribuyan más conveniente y equitativamente.

India

En el estudio monográfico sobre una medicina a base de plantas denominada Jeevani y presentada como complemento alimenticio y bebida milagrosos en los círculos deportivos internacionales, se demuestra la necesidad de fortalecer acuerdos internacionales sobre distribución de beneficios y concesión de licencias.

Antecedentes

La medicina a base de plantas Jeevani derivada de las hojas de la planta Arogypaacha está a la venta actualmente en países como la India y los Estados Unidos de América. Se asegura que actúa contra el cansancio, el estrés y que tiene muchas más propiedades. Esta medicina fue descubierta en 1987 por un equipo de investigadores del All India Coordinated Research Project, antes de ser puesta a punto, probada y vendida bajo licencia a empresas por el Tropical Botanic Garden Research Institute de Kerala.

Durante una expedición a los Ghats occidentales organizada para buscar nuevas especies vegetales que pudieran resultar beneficiosas, el equipo All India comprobó que sus guías, pertenecientes a la tribu local Kani, continuaban vigilantes y llenos de energía, mientras que los científicos hacía mucho tiempo que se sentían débiles y cansados. Los guías habían estado mascando las bayas de una planta desconocida.

Finalmente, los guías, que destacaron el hecho de que la planta en cuestión formaba parte de un secreto tribal de larga tradición, desvelaron el origen de las bayas. Gracias a estudios realizados más adelante, se llegaron a aislar compuestos medicinales que ofrecían perspectivas favorables, y uno de ellos, obtenidos de las hojas, fue patentado en 1996.

Acuerdos sobre distribución de beneficios

En este caso, los acuerdos sobre distribución de beneficios ponen de relieve el valor potencial de la función activa de las autoridades locales en colaboración con los dirigentes de las comunidades indígenas.

A finales de la década de los 80, se creó el Kerala Kani Samudaya Kshema Trust con el fin de compartir el fruto de su labor con las tribus que conocían los beneficios dimanantes de la planta y que habían contribuido al mantenimiento de la flora y fauna silvestre. La institución se financia con un porcentaje de los beneficios derivados de la concesión de licencias sobre la medicina a las empresas. Sus objetivos son numerosos, a saber, el bienestar de las comunidades y los proyectos de desarrollo para los Kani en Kerala, como por ejemplo, la instalación de una cabina telefónica en una zona apartada, o programas de seguros para mujeres embarazadas y de seguros de vida para los casos de muerte por accidente.

Asimismo, se ha elaborado un registro con los conocimientos de la tribu sobre flora y fauna, así como medidas para ayudar a las comunidades locales a preservar sus recursos biológicos.

El caso de la planta Jeevani pone de manifiesto la complejidad que entraña el establecimiento de un acuerdo voluntario sobre acceso y distribución de beneficios así como algunas de las dificultades inherentes a programas de esa índole.

Aún cuando se ha elogiado enormemente la creación del fondo fiduciario especial para los Kani, que hasta el momento ha recibido varios miles de dólares de financiación, podrían haberse realizado esfuerzos adicionales para que el proceso fuera más completo. Una gran parte de los conocimientos medicinales tribales pertenece a una asociación oficiosa de curanderos denominados Plathis, que no participaron directamente en la elaboración de los acuerdos, pero cuya participación desde los inicios podría haber garantizado una mayor participación de todos los sectores de la comunidad Kani.

Las patentes presentadas sobre las medicinas sólo abarcan la India. En el estudio se señala que los productos Jeevani están siendo vendidos en otros países y que hay al menos una empresa en los Estados Unidos de América que no cumple los acuerdos sobre licencia y distribución de beneficios.

Asimismo, en el estudio se indica que "[l]os beneficios susceptibles de ser distribuidos hubieran sido mayores si se hubieran presentado solicitudes internacionales de patente en virtud del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) administrado por la OMPI para proteger la fórmula en otros países además de la India". El mecanismo del PCT ofrece un medio rápido y rentable de obtener protección por patente en más de 120 países de todo el mundo".

Uno de los mayores problemas ha sido la escasez de hojas a partir de las cuales procesar los productos Jeevani. Las pruebas indican que las variedades halladas en estado silvestre en los bosques producen los mejores compuestos.

Una de las empresas que fabrica y vende Jeevani, la Arya Vaidya Pharmacy de India, ha propuesto pagar en efectivo al pueblo Kani por cultivar las plantas amparándose en un acuerdo de retrocompra de las hojas con miras a aumentar el suministro. No obstante, los funcionarios del Departamento Forestal local expresaron preocupación ante el hecho de que cosechar la planta con fines comerciales podría dañar las zonas forestales y prohibieron el cultivo y la cosecha con esos fines.

En el informe se señala que "[q]uizá el Departamento Forestal hubiera actuado de forma diferente si hubiera participado en el proyecto desde el principio".

Notas para los editores

El informe completo en forma de proyecto se puede consultar en la dirección https://www.wipo.int/tk/en/unep/index.html; el informe final se publicará próximamente.

Para más información, póngase en contacto con:

En el PNUMA: Eric Falt, Portavoz y Director de la División del PNUMA de Comunicaciones e Información Pública

Nick Nuttall, Jefe de Servicios Informativos del PNUMA,

En la OMPI: Sección de Relaciones con los Medios de Comunicación y el Público

  • Tel.: (+41 22) 338 81 61 ó (+41 22) 338 95 47;
  • Fax: (+41 22) 338 88 10
  • Correo-e: publicinf@wipo.int.