Índice Mundial de Innovación 2019: Una vida sana para todos – el futuro de la innovación médica

agosto de 2019

Por Catherine Jewell, División de Publicaciones, OMPI

En la presentación del Índice Mundial de Innovación 2019, que tuvo lugar en Nueva Delhi (India) en julio, se hizo pública la clasificación mundial más reciente de países en cuanto a su desempeño en innovación. El Índice Mundial de Innovación, que ha alcanzado ya su 12.ª edición, contribuye a que los responsables de la formulación de políticas tengan una mejor comprensión sobre la manera de fomentar y evaluar la actividad innovadora, que es un factor determinante para el desarrollo social y económico. El Índice Mundial de Innovación 2019 también examina el futuro de la innovación médica. Sacha Wunsch-Vincent, economista principal de la OMPI y uno de los coeditores del Índice Mundial de Innovación 2019, analiza algunas de las conclusiones más relevantes del informe.

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¿Qué pone de manifiesto la clasificación del Índice Mundial de Innovación 2019?

Suiza encabezó la clasificación del Índice Mundial de Innovación de este año, seguida de Suecia, los Estados Unidos de América, los Países Bajos y el Reino Unido. China es actualmente un líder mundial en innovación firmemente establecido y sigue mejorando su posición en el ranking. La India también mantiene su primer lugar en la región de Asia Central, y se sitúa en los primeros puestos en las esferas de crecimiento de la productividad y servicios relacionados con las TIC. La República de Corea también se acerca cada vez más a los diez primeros clasificados en el Índice, y pasa a convertirse en el líder mundial en inversiones e investigación a nivel de toda la economía y obtiene buenos resultados en la mayoría de los indicadores relacionados con la I+D. Filipinas y Viet Nam también progresaron en la mayoría de los indicadores y se situaron en los primeros puestos en importaciones y exportaciones de alta tecnología. Por séptimo año consecutivo, el número de economías del África subsahariana con resultados en materia de innovación superiores a su nivel de desarrollo económico fue mayor que el de cualquier otra región.

Infografías

Infographic PDF: Top five innovation economies globally, by region and by income group

Infografía: Las primeras cinco economías del mundo en materia de innovación, por región y por grupo de ingresos

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Infographic PDF: Global leaders in different dimensions of the GII 2019

Infografía: Líderes mundiales en diferentes aspectos analizados en el Índice Mundial de Innovación de 2019

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¿Cómo ha evolucionado el panorama mundial de la innovación en los últimos 12 meses?

El Índice Mundial de Innovación 2019 revela que la economía mundial está perdiendo impulso y que el crecimiento de la inversión y la productividad lento. La inversión extranjera directa a nivel mundial ha disminuido y el gasto público en I+D en algunos países de ingresos altos que actúan como impulsores de los avances tecnológicos es muy premioso. Este gasto es fundamental para financiar la investigación básica y otros estudios orientados a obtener resultados a medio y largo plazo. El proteccionismo también va en aumento. Estas incertidumbres están ralentizando las inversiones en innovación con dimensiones temporales medias y largas y ponen en peligro las redes mundiales de innovación y la difusión de esta.

La innovación sigue concentrada en unas pocas economías ricas y persisten importantes disparidades en materia de conocimiento entre las economías desarrolladas y las economías en desarrollo. Sin embargo, la buena noticia es que hoy en día todas las economías están dando prioridad a la innovación para promover sus objetivos de desarrollo social y económico y están tratando activamente de mejorar sus resultados en materia de innovación. En general, la innovación está floreciendo a nivel mundial.

¿Cómo están cambiando las políticas actuales en materia de innovación?

Hace unos años, las políticas de innovación seguían siendo un coto privado de las economías de ingresos altos. En la actualidad, tanto las economías desarrolladas como las economías en desarrollo –incluidas las que poseen abundantes recursos naturales– han anclado firmemente la innovación en sus programas de promoción del desarrollo económico y social. Así pues, vivimos un período en el que las economías de todos los niveles de desarrollo se preguntan cómo despertar la curiosidad de los niños y los estudiantes por la ciencia e incentivar el espíritu empresarial, cómo hacer que la investigación pública sea más pertinente para las empresas, cómo fomentar la innovación empresarial y cómo hacer que la propiedad intelectual contribuya a la innovación doméstica.

También se comprende mejor que la innovación tiene lugar en todos los ámbitos de la economía, incluidos los sectores tradicionalmente etiquetados como de baja tecnología. Como se ha demostrado en ediciones anteriores del Índice Mundial de Innovación, los países son conscientes del potencial de innovación en todos los sectores económicos, entre ellos la agricultura, la alimentación, la energía y el turismo. Esta concepción implica desterrar el mito de que la innovación se da únicamente entre los productos de tipo científico o de alto contenido tecnológico.

En consecuencia, se observa en las políticas actuales en el ámbito de la innovación una serie de tendencias destacables. En primer lugar, no solo se recurre a las políticas de innovación en el contexto de objetivos económicos relacionados con el crecimiento y el cambio tecnológico, sino también para hacer frente a los desafíos de la sociedad moderna, como la seguridad alimentaria, el medio ambiente, las transiciones energéticas y la salud. En segundo lugar, en el plano organizativo, las políticas de innovación han pasado de ser la competencia de un único ministerio o agencia gubernamental –por lo general, el Ministerio de Ciencia– a ser tratadas por grupos de trabajo interministeriales o por varios ministerios, a menudo bajo la supervisión de responsables políticos de alto nivel, como la Presidencia del Gobierno. En tercer lugar, para la elaboración, aplicación y evaluación de las políticas de innovación se recurre cada vez más a estudios factuales y a métricas de innovación como el Índice Mundial de Innovación.

¿Por qué hacer hincapié en la innovación médica?

Durante el último siglo, las mejoras en la atención sanitaria han dado como resultado, en promedio, una duplicación de la esperanza de vida en todas las economías, lo que ha ayudado a ampliar la mano de obra mundial, impulsar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de muchas personas. Sin embargo, un gran número de ciudadanos sigue sin tener acceso a una atención sanitaria de calidad. La innovación médica (tanto técnica como no técnica) es fundamental para ofrecer a toda la población una asistencia sanitaria asequible y de alta calidad, una prioridad que comparten todos los gobiernos. El sector de la salud es uno de los más importantes inversores en innovación, después del sector de las TI. La I+D en el ámbito de la salud representa una proporción significativa del gasto anual en I+D de los sectores privado y público en todos los países y, para 2020, se espera que el gasto mundial en salud aumente hasta alcanzar los 9 billones de dólares.

¿Se aprecian tendencias destacables en las patentes del sector de la salud?

La innovación médica goza de muy buena salud. El Índice Mundial de Innovación 2019 señala que la tecnología médica es en la actualidad uno de los cinco campos tecnológicos de más rápido crecimiento (los otros cuatro están relacionados con las TI). Los índices de patentes también son altos en campos como los productos farmacéuticos y la biotecnología. 

Sin embargo, es probable que los niveles reales de innovación médica sean mucho más elevados de lo que sugieren las estadísticas sobre patentes, ya que una gran cantidad de la I+D y las patentes relacionadas con el sector sanitario se están generando en ámbitos como la ingeniería eléctrica y mecánica, la instrumentación, la química y las TIC, incluida la inteligencia artificial. Muchas innovaciones que tienen un marcado componente de TI posibilitan innovaciones organizativas y de procesos dentro del sector de la salud y generan eficiencias operativas, que reducen los costos y mejoran los resultados en el ámbito de la atención sanitaria.

Entonces ¿las perspectivas para el sector son prometedoras?

Sí, cabe destacar el alto el nivel de optimismo respecto de las futuras innovaciones en el sector de la salud y sus posibles repercusiones. Diversos tipos de innovaciones están haciendo posible que cada vez más personas disfruten de una mejor atención sanitaria y se mantengan más sanas.

Mientras que la mayoría de las empresas del sector de la salud que invierten intensivamente en I+D siguen concentradas en Europa y los Estados Unidos, el Índice Mundial de Innovación 2019 muestra que las economías emergentes más grandes, como China y la India, y las más pequeñas, como Indonesia, México, Nigeria, Sudáfrica y Viet Nam, se están haciendo un hueco en el panorama mundial del sector.

Si bien en los últimos decenios se ha observado una ralentización en la productividad de la investigación farmacéutica, la innovación está floreciendo en otros sectores cada vez más vinculados al ámbito sanitario, como la tecnología médica, las TI y las aplicaciones informáticas. Por ejemplo, en los últimos cinco años, las agencias reguladoras han aprobado un número récord de nuevos dispositivos médicos: válvulas cardíacas, tecnologías sanitarias digitales y dispositivos de impresión en 3D.

Sin embargo, hemos de ser cautelosos al evaluar la rapidez de la innovación médica, pues la compleja naturaleza de los ecosistemas de innovación sanitaria tiende a ralentizar la comercialización de las innovaciones relacionada con la salud. Además, quedan aún numerosos obstáculos por superar, entre ellos las persistentes brechas en el acceso a una atención sanitaria de calidad en muchos países de ingresos medios y bajos, así como la necesidad de hacer más asequible en todas partes la atención de la salud.

¿Cómo está cambiando el panorama de la innovación en el sector de la salud?

Estamos asistiendo a una convergencia de las tecnologías digitales y biológicas, que está creando enormes oportunidades de mejora de los sistemas sanitarios a muchos niveles. En el Índice Mundial de Innovación 2019 se subraya el poder transformador de la innovación liderada por las TI en este sector. Los rápidos avances en las tecnologías digitales, sobre todo en el ámbito de la inteligencia artificial, prometen enriquecer la atención sanitaria mundial y están impulsando y transformando su evolución, promoviendo la migración de un enfoque tradicional de “reacción y curación” –orientado a la recuperación de los enfermos– a una visión centrada en la “previsión y prevención”, que ayuda a las personas a mantenerse sanas. Las tecnologías relacionadas con la salud y las innovaciones organizacionales albergan el potencial de reducir los costos sanitarios y mejorar la eficiencia y calidad de la atención médica en general. Estas nuevas tecnologías transformarán las interacciones entre el personal médico y el paciente, los diagnósticos, los tratamientos y la forma en que se gestiona la prevención de las enfermedades. Una mayor automatización de los sistemas sanitarios mejorará el flujo de información entre los proveedores de servicios de salud, lo que permitirá optimizar la evaluación del impacto de las tecnologías médicas y las invenciones farmacéuticas en los pacientes. La inteligencia artificial, los macrodatos y el aprendizaje automático también prometen acelerar el descubrimiento de fármacos y el desarrollo de herramientas de diagnóstico y tratamientos más precisos y asequibles.

Sin embargo, para materializar estos beneficios será necesario desarrollar una infraestructura y políticas que permitan la integración y gestión efectivas de los datos en todo el ecosistema de atención sanitaria, así como procesos eficientes y seguros de gestión y puesta en común de los datos.

¿Hay margen de mejora en los sistemas sanitarios de las economías emergentes?

Los países en desarrollo se enfrentan a muchas de las mismas limitaciones que los países desarrollados, pero pueden tener acceso a oportunidades inexistentes para estos últimos. Las nuevas aplicaciones de la tecnología sanitaria en el campo de la telemedicina, las herramientas de diagnóstico en tiempo real y la creación de historias clínicas electrónicas en países como la India o China son ejemplos de ello. Estas tecnologías ofrecen a los países en desarrollo la oportunidad de hacer avanzar los sistemas de salud existentes y de adoptar modelos operativos y de financiación alternativos y marcos jurídicos que antes no estaban a su disposición. Al hacerlo, se crean oportunidades para desplegar nuevas soluciones sanitarias con mayor rapidez y repercusión inmediata sin necesidad de ampliar las instalaciones y aumentar el número de profesionales sanitarios de manera proporcional.

Muchas innovaciones médicas, como la impresión en 3D o los diagnósticos médicos para la malaria, son pertinentes para los países en desarrollo, al igual que las innovaciones organizativas que permiten mejorar los exámenes médicos –como ha ocurrido en Egipto– o el uso de aplicaciones de telemedicina a distancia –como en el caso de Rwanda–. Estas innovaciones ofrecen oportunidades únicas para que los mercados emergentes amplíen el acceso a una atención sanitaria asequible y de calidad, incluso para los pacientes de las regiones más remotas. China y la India destacan como ejemplos notables de países que están adoptando activamente innovaciones ligadas a las TI en sus sistemas de salud.

Muchas de las innovaciones médicas denominadas “frugales” o “adaptadas” también están teniendo una incidencia considerable en contextos de bajos recursos. Por ejemplo, los kits de parto limpio que permiten a los médicos asistir partos de forma más segura.

¿Por qué es difícil la difusión de las innovaciones médicas?

En el caso de las innovaciones médicas, pueden pasar decenios desde la fase de investigación en el laboratorio hasta la aplicación clínica. En el proceso participan numerosos actores diferentes dentro de un marco político y regulatorio establecido por gobiernos y reguladores con el fin de garantizar la seguridad de los pacientes y el acceso de estos a las innovaciones médicas. Los sistemas sanitarios tradicionales suelen organizarse en compartimentos estancos y funcionar con procedimientos y estándares ineficientes y poco desarrollados en lo que respecta al intercambio de datos médicos, lo cual menoscaba su eficiencia operativa.

Acelerar la difusión de las innovaciones médicas existentes en los países en desarrollo representaría un gran avance. También se necesitan tecnologías médicas adaptadas específicamente a entornos de bajos recursos. Aunque la realidad es que las fuerzas del mercado siguen modelando las actividades de I+D en el sector farmacéutico, que se centran en las enfermedades de más prevalencia en los países de ingresos altos, los países en desarrollo tienen la oportunidad de progresar en el ámbito de la cobertura sanitaria invirtiendo en la mejora del funcionamiento de sus sistemas de salud. Los casos de Egipto y la India, que figuran en el Índice Mundial de Innovación 2019, ofrecen lecciones útiles a este respecto. 

¿Qué avances médicos se vislumbran en el horizonte?

Se vislumbran numerosos avances médicos que resultan fascinantes. Una mejor comprensión del funcionamiento de las células humanas a nivel individual permite anticipar avances en el diagnóstico y tratamiento de muchos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes. Los progresos en la investigación cerebral mejorarán el diagnóstico de las afecciones neurológicas y permitirán avances en el tratamiento del Alzheimer y las lesiones de la médula espinal. También podemos anticipar mejores técnicas de manejo del dolor y avances en medicina regenerativa (¡imagínese la posibilidad de reemplazar un páncreas mediante ingeniería de tejidos usando las propias células del paciente!). Los avances en inmunoterapia abrirán ventanas de esperanza para millones de pacientes con cáncer. Se perfilan en el horizonte nuevas vacunas más seguras y efectivas y pronto comenzará a dar sus frutos la promesa de la edición genética para curar enfermedades. Los avances en la aplicación y el uso de los macrodatos harán posible disponer de nuevos e importantes elementos de conocimiento en apoyo de la medicina personalizada o de precisión. Las técnicas de modelización virtual y la inteligencia artificial transformarán la investigación médica y allanarán el camino hacia nuevos avances e innovaciones médicas. La prestación de servicios de salud también mejorará. Las innovaciones basadas en las TI, incluida la inteligencia artificial y los macrodatos, ayudarán a superar las ineficiencias relacionadas con los sistemas sanitarios tradicionales, y permitirán también la monitorización de la salud en tiempo real, el seguimiento remoto de las afecciones y el análisis y la puesta en común de datos con el fin de realizar diagnósticos más precoces y precisos y prescribir tratamientos personalizados.

Además de nuevas posibilidades, las nuevas tecnologías –y sus costes asociados– traerán consigo nuevas nuevos riesgos e incertidumbres. Algunas de esas tecnologías, como la ingeniería genética, tienen todavía que encontrar su sitio en el marco de la ética y los valores sociales actuales. Otras plantearán cuestiones de equidad y acceso. Estas cuestiones deberán abordarse a través de nuevas estructuras de toma de decisiones. También es necesario velar por que estos avances no agraven las carencias existentes en materia de atención sanitaria. Resultará crucial para el futuro de la innovación médica y su impacto en la salud mundial que los actores nacionales y mundiales formulen las políticas y creen las instituciones necesarias para apoyar la investigación y la innovación médicas.

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